En el marco de la agenda de armonización de acciones de género y cadenas de valor impulsada por RUTA, el programa MASRENACE, de la agencia de cooperación alemana GTZ con sede en Managua se encarga del desarrollo de dos productos: un marco conceptual sobre género en cadenas de valor y el diseño de un conjunto de herramientas de género en el análisis y fomento de cadenas. Este trabajo refuerza su estrategia de género que apunta a promover la empresarialidad de las mujeres y su posicionamiento en cadenas de valor vinculadas al manejo de recursos naturales: turismo rural, cacao, madera, miel de abeja, ganadería sostenible.
Para este fin, MASRENACE ha contratado los servicios de una consultora que, a la par del diseño de dichas herramientas, coordina y garantiza que el enfoque de género esté integrado en los talleres de arranque del proceso de fomento de las cadenas de valor, en los que participan productores/as y dueñas/os de negocios que operan en las cadenas, así como actores públicos, representantes de servicios de apoyo y otras agencias de cooperación presentes en estas cadenas.
GTZ cuenta con una Metodología para el fomento de cadenas de valor denominado Value Links, cuyo punto de partida y objetivo principal es el “crecimiento a favor de los pobres” (CFP).
De acuerdo con GTZ, “el concepto CFP se basa en una premisa fundamental de que sólo el crecimiento económico y el éxito de la gente pobre en los mercados brindan una solución sostenible al problema de la pobreza. Donde quiera que la gente pobre sea capaz de participar en los mercados de productos, es decir, en los mercados de alimentos o de productos manufacturados con gran intensidad de mano de obra, el fomento de la cadena de valor respectiva puede contribuir a sacar a la gente de la pobreza”.
La apuesta de GTZ por la equidad de género se guía por un enfoque de derechos humanos y por la convicción de que solo con equidad y empoderamiento de las mujeres, se logra catapultar el crecimiento económico. Estudios demuestran que el aporte de las mujeres a los ingresos de la familia genera mayores niveles de seguridad alimentaria, nutricional, educación, salud; en contraste con un menor aporte de los hombres debido al control discrecional de gran parte de sus ingresos. Por otro lado, un acceso a los mercados con equidad contribuye a mejorar la competitividad de manera global debido a que las mujeres en los negocios cuentan con una visión más integral de la gestión de recursos, diversificación y manejo de riesgos. En cadenas agropecuarias como café y lácteos ha sido demostrado que las competencias y habilidades diferentes de las mujeres son claves para el logro de estándares de calidad de los productos debido a la visión y manejo diferente que éstas tienen de la calidad y la innovación.
El taller de inicio del fomento de la cadena de turismo rural se realizó en los municipios de Belén y Tola, en el departamento de Rivas, los días 7, 8 y 9 de octubre. Contó con líderes del grupo de mujeres organizadas de la comunidad indígena Las Salinas de Nagualapa, del municipio de Tola. En la fase de identificación de los atractivos turísticos señalaron el potencial de las aguas termales de Las Salinas que atraen a una parte del flujo de turistas extranjeros de playa a esta zona. Como parte de la comunidad indígena, ellas son las principales usuarias de las aguas termales, puesto que es la alternativa comunitaria para lavar ropa, con su consecuente impacto negativo. Ellas realizaron un análisis bastante preciso de los problemas que frenan el potencial turístico rural de sus comunidades, en primer lugar el deterioro de la infraestructura vial, la falta de acceso de la comunidad a servicios de salud (ubicada a 45 km de Rivas con una muy deteriorada carretera de todo tiempo) y los problemas de conflicto de propiedad de la tierra.
El mapeo de servicios de la cadena de valor de turismo ayudó a este grupo de mujeres a identificar los servicios con los que pueden mejorar su posición dentro de la cadena: la oferta de comida tradicional local nicaragüense a turistas clientes de resorts, a los que ofrecen nacatamales, gallo pinto, rosquillas, etc. Por otro lado, les permitió identificar las brechas en su desarrollo como pequeñas empresarias: la falta de capital para hacer crecer sus negocios de elaboración de alimentos.
Mujeres incorporadas a cadenas de valor
El taller de arranque de fomento de las cadenas de leche fluida y de la cadena de procesamiento de quesos y otros productos lácteos, en Siuna, cerca de la reserva de la biósfera Bosawás en Región Autónoma del Atlántico Norte de Nicaragua, realizado del 4 al 6 de noviembre pasado, contó con la participación de una importante productora de ganado y leche y dos mujeres dueñas de negocios de procesamiento de productos lácteos. Una de ellas, Brenda Salazar, productora de leche (propietaria de 60 vacas), es también acopiadora/procesadora de queso y comercializadora. Ella, a su vez, coordina un grupo de 12 mujeres, también procesadoras de lácteos en la comunidad Yaoya. Todas ellas son ejemplo de mujeres incorporadas a una cadena de valor, en este caso láctea.
Otro caso es el de Marta Lorena Trujillo Aguinaga, quien coordina un grupo de 10 mujeres procesadoras y pertenece al colectivo empresarial CER ubicado en la comunidad Negrowás. Ella es productora de leche (propietaria de 20 vacas), acopiadora/procesadora de queso y comercializadora a nivel local (Siuna) y en otros mercados como Puerto cabezas y Río Blanco. Este último lugar es el más importante puerto de montaña donde acopiadores de queso, procedentes de El Salvador, Honduras y de departamentos del pacífico nicaragüense acopian el 90% del queso que se produce en Siuna.
Si una aporta al comercio local, nacional y centroamericano 70 QQ de queso diariamente (6.944 libras de varios tipos de queso), destacándose el queso “morolique” demandado por salvadoreños y hondureños. Sólo la comunidad de Yaoya, de donde procede Brenda, procesa de 3.000 a 5.000 litros diarios.
Además de la importante participación de mujeres en la cadena de productos lácteos, se observa un importante capital social en el municipio de Siuna, con fuerte presencia de grupos y cooperativas de procesadores de lácteos. Cooperativas como COACAN, Cooperativa Yaoya, Grupo asociado Floripón, Grupo Comunidad Negrowás, cuentan con un total de 129 socios, de los cuales un 35% son mujeres.
Brenda y Marta Lorena están buscando apoyo financiero y técnico para los negocios dirigidos por mujeres y han planteado, como parte de las estrategias de mejoramiento de la cadena de lácteos, acciones de sensibilización en género para ampliar la participación de las mujeres en las organizaciones de queseros, además de mejorar la capacidad de negociación en la familia y un mayor control sobre los ingresos que generan con su trabajo.