Pequeños productores de granos básicos en América Central

Cuantificación, caracterización, nivel de ingresos, pobreza, y perfiles demográficos, socioeconómicos y ocupacionales

 

Contenido

Introducción

I. Pequeños productores de granos básicos en América Central

1.1. Introducción

1.2. Metodología empleada

1.3. Número de productores de granos básicos

1.4. Trascendencia nacional de las familias productoras de granos básicos

1.5. Evolución del número de productores de granos básicos en las últimas décadas

1.6. Áreas y tamaños medios de los productores de granos básicos en los principales rubros

1.7. Evolución de las áreas de granos básicos en el Istmo 1987-2006

1.8. Condición de género de los productores de granos básicos

1.9. Localización geográfica de los productores de granos básicos en cada país

1.10. Consideraciones finales

II. Características socioeconómicas de los hogares

2.1. Introducción

2.2. Características sociodemográficas

2.3. Ocupaciones principales de los pequeños productores de granos básicos

2.4. Otras fuentes de ingresos de los hogares productores de granos básicos

2.5. Tipo de vivienda y acceso a servicios básicos

2.6. Nivel de pobreza e ingresos

2.7. Las formas de tenencia de las explotaciones de granos básicos

2.8. Niveles de producción y de autoconsumo de granos básicos

2.9. Acceso a granos a través del mercado

2.10 Consideraciones finales

III. Implicaciones generales, conclusiones y recomendaciones para mejorar la situación de los pequeños productores de granos básicos

3.1. Conclusiones principales

3.2. Recomendaciones Generales

Fuentes utilizadas

Créditos

Introducción

CampesinoEl Informe Pequeños productores de granos básicos en América Central está compuesto por tres capítulos. La preocupación principal está puesta en el diagnóstico sobre la situación de los pequeños productores de granos básicos en América Central. El primer capítulo aborda la cuantificación de este grupo de productores, algunos rasgos demográficos básicos y su ubicación geográfica dentro de los seis países considerados. El segundo capítulo estudia las características socioeconómicas de los pequeños productores de granos básicos de la región: formas de inserción ocupacional, niveles de pobreza, fuentes de ingresos, niveles de producción y de autoconsumo de granos básicos. El tercer capítulo está centrado en un conjunto de implicaciones generales vinculadas con el mejoramiento de la situación de este estrato productivo.

El estudio está sustentado en el procesamiento de diversas encuestas, tanto de Hogares de Propósitos Múltiples, Encuestas de Nivel de Vida y los Censos Agropecuarios disponibles en la primera década del presente siglo.

Es importante comprender la situación de la población rural, especialmente de las y los pequeños productores pobres, en el marco de una coyuntura económica mundial (crisis financiera y de estructuras de producción, alza de precios de los alimentos, entre otros), que ha vuelto a poner a la agricultura en el centro de los debates.

Varias son las razones para comprender la situación de las y los pequeños productores centroamericanos:

La coexistencia de factores estructurales y coyunturales que mantienen y pueden agravar la situación de hambre para casi un tercio de la población, y las condiciones de pobreza para una mayoría de esta misma población, sugiere la necesidad de plantear estrategias de política pública de medio y largo plazo. Un ejemplo de esta coexistencia de factores se vivió en 2008 cuando el alza de precios de los alimentos empeoró la ya insuficiente capacidad de compra de los más pobres, quienes, además, dedican una mayor proporción de sus ingresos a comprar alimentos.

El presente estudio es el resultado de un trabajo conjunto en el marco de un acuerdo amplio de coordinación entre el Componente de Coordinación Regional de los Programas Especiales para la Seguridad Alimentaria (PESA) de Centroamérica y la Unidad Regional de Asistencia Técnica (RUTA), con el fin de contribuir al análisis de las iniciativas regionales a favor de la Seguridad Alimentaria Nutricional (SAN). 

 

» Ir a Tabla de contenidos

 

I. Pequeños productores de granos básicos en América Central

1.1. Introducción

El primer capítulo del estudio Pequeños productores de granos básicos en América Central está centrado en los siguientes aspectos: aportar datos para saber cuántos son las y los pequeños productores de granos básicos en Centroamérica, identificando rubros, localización geográfica y género de los mismos.

» Ir a Tabla de contenidos

1.2. Metodología empleada

Fuentes

mujerLa base para preparar las evidencias empíricas del presente informe han sido: Encuestas de Hogares –Encuestas Permanentes de Hogares de Propósitos Múltiples en los casos de El Salvador, Honduras y Costa Rica–; y las Encuestas de Nivel de Vida –ENCOVI/ MECOVI en los casos de Guatemala, Nicaragua y Panamá. También, se utilizó de manera complementaria la Encuesta Agrícola de Honduras levantada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2006; y se tuvo acceso a algunos tabulados preliminares del Censo Agropecuario de El Salvador de 2007. Son datos de 2005 para Nicaragua y Honduras; de 2006 para Guatemala, El Salvador y Panamá; y de 2007 para Costa Rica. Las encuestas en todos los casos fueron procesadas por los Institutos Nacionales de Estadísticas de los respectivos países y fueron reprocesadas por los ejecutores del presente trabajo. En la búsqueda y procesamiento se contó con la colaboración del Dr. Juan F. Rocha Núñez. 

Las ventajas de utilizar estas fuentes son:

  1. Están disponibles para a) todos los países para un período relativamente reciente; a diferencia de los Censos Agropecuarios de los años 2000, que sólo están accesibles para Panamá, Guatemala y Nicaragua (El Salvador -2007- no ha sido publicado oficialmente); 
  2. Son diseñadas con un cuestionario que trata de captar con cobertura nacional (rural y urbana) características de los miembros de hogares, en aspectos educativos, demográficos, ocupacionales, etc.;
  3. Son susceptibles de reprocesarse y están disponibles para que otros los puedan utilizar a profundidad; por el contrario, muchas de las bases de datos de los Censos Agropecuarios son de menor acceso;
  4. Una de las ventajas más notoria de las encuestas mencionadas es que cuentan con información sobre inserción ocupacional agrícola (a nivel de la propia unidad familiar vinculada al hogar del productor agropecuario, bajo su inserción como trabajador por cuenta propia, empleador o trabajador familiar no remunerado), la inserción agrícola fuera de la unidad familiar, como asalariado agrícola; y las inserciones no agrícolas del productor (trabajador por cuenta propia o empleador) y de otros miembros del hogar;
  5. Permite conocer las sub e) ramas dentro de la agricultura donde se ubica el trabajador por cuenta propia o empleador, por ejemplo, en nuestro caso los granos básicos;
  6. En general, reúnen mucha más información socio demográfica, socioeconómica, relación con la pobreza, migración, remesas, necesidades básicas satisfechas y no satisfechas, que otros instrumentos;
  7. Las encuestas tipo MECOVI/ENCOVI (para Guatemala, Nicaragua y Panamá) tienen un módulo agropecuario que permite profundizar variables típicamente agrícolas; tales como distribución de la producción de granos básicos por tamaño de las explotaciones (propias o no propias del productor), producción de granos básicos vendida o autoconsumida (para cada uno de los rubros), compra de granos básicos para el consumo doméstico; posesión de medios de trabajo específicos de la producción agropecuaria, acceso al crédito, entre otras variables específicas.

Desventajas

Existen también desventajas, particularmente en las Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples (El Salvador, Honduras y Costa Rica) y en menor medida en las Encuestas de Nivel de Vida (ENCOVI).

Particularmente, la medición de la producción agrícola aparece subestimada, dado que las encuestas no pueden captar exhaustivamente la existencia de varios ciclos agrícolas en los países de la región y que mínimamente tiene tres ciclos agrícolas principales (el propio de primera parte del “invierno” llamado a veces ciclo de primera, que arranca generalmente en el mes de mayo; el de la segunda parte del invierno, llamado a veces segunda o postrera; y el ciclo propio de la estación seca, que transcurre aproximadamente entre diciembre y abril del año próximo y se desarrolla en zonas donde el período de lluvias se extiende a los primeros meses del año). Junto a esto existen los ciclos productivos propios de la agricultura de riego en sus diversas modalidades. 

  1. La unidad de recolección de los datos es el hogar (definido mínimamente por el lugar donde duerme un grupo de personas y aportan en dinero o en la especie la preparación y el consumo de algunas de las comidas diarias) y no en la unidad de explotación agrícola (propio de Censos y Encuestas Agropecuarias).

    Esto no permite conocer el uso detallado del suelo agropecuario, los rendimientos, la producción en sus distintos rubros, la situación a nivel municipal o departamental, y particularmente no se sabe con exactitud la localización de la parcela agrícola, en la medida en que la unidad geográfica de observación es el hogar.

    Sin embargo, cabe indicar que en el grueso de las explotaciones agropecuarias coincide la ubicación del hogar y de la explotación agropecuaria, como espacios contiguos o cercanos. La diferencia se observa más en los estratos grandes, donde el domicilio u hogar puede estar en la capital del país o en una ciudad importante y la explotación agropecuaria puede estar en otro departamento distante.
  2. A su vez, estas encuestas de hogares no logran captar adecuadamente a los grandes productores agropecuarios, porque el carácter de sociedades anónimas o el carácter de técnicos, profesionales o comerciantes hace que al interior del hogar se opaque la presencia de la gran o mediana finca; en la medida en que los posibles empleadores agropecuarios son al mismo tiempo técnicos, profesionales, gerentes asalariados de las empresas del grupo económico familiar, y en buena medida, captados como asalariados de alto nivel y no como productores agropecuarios, dada la opción ocupacional del entrevistado.

    Incluso pueden aparecer como no económicamente activos (mujeres u hombres) que no “trabajan”, pero que son propietarios de fincas grandes (sociedades anónimas u otras formas de personerías jurídicas), dado que la condición para ser considerado ocupado, y por tanto conocer la categoría ocupacional, es haber trabajado durante un período dado de manera sostenida o estar buscando empleo de manera activa, en el caso de los desempleados.
  3. En varias de las encuestas c) no se conoce el régimen de tenencia de la tierra con la que trabaja el productor; así como el tamaño de la parcela donde trabaja ese productor.
  4. Generalmente, las encuestas no pueden distinguir si el productor contrata de manera temporal o permanente a trabajadores asalariados, pero si se puede saber si son empleadores o patrones en la medida en que contratan por definición. En el caso de los trabajadores por cuenta propia, no se puede establecer si contratan trabajadores asalariados temporales.
  5. El carácter muestral de estas encuestas, diseñadas para captar hogares, puede perder precisión cuando a nivel de una región determinada quiere conocerse el número de productores, tanto a aquellos que declaran como actividad principal trabajar por cuenta propia o ser empleadores con el rubro principal (los granos básicos), como a aquellos que lo hacen como ocupación secundaria.

Vistos los pros y los contras de este abordaje, nuestra conclusión es que para los propósitos del conocimiento de condiciones socioeconómicas de los pequeños agricultores de granos básicos, y ante la ausencia de censos recientes en algunos de los países considerados; así como ante la mayor riqueza de variables, la opción de las Encuestas de Hogares es, en principio, muy útil.

» Ir a Tabla de contenidos

1.3. Número de productores de granos básicos

El procesamiento realizado permite estimar que en los seis países considerados (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) puede cuantificarse un total cercano a los dos millones de productores de granos básicos, comprendiendo a productores de maíz, frijol, arroz y sorgo (véase tabla 1). El 89% de esos productores vive en zonas rurales, con una proporción muy similar entre los distintos países. Estos productores representan el 52% de la población rural de América Central. 

El tamaño medio de los hogares es de 5,4 miembros, un poco más reducidos, como es de esperar, en Costa Rica con 4,5 miembros por hogar, hasta un máximo medio de 6 personas por hogar productor de granos básicos en Guatemala y Nicaragua.

La población rural que vive en hogares donde se producen granos básicos, suma cerca de 10 millones de personas, que representa cerca del 56% de la población rural de América Central hacia el año 2007. Todos los países mantienen porcentajes superiores al 50%, salvo Costa Rica donde sólo el 2% de su población rural pertenece a hogares que producen granos básicos (véase tabla 1). 

 

Tabla 1 Centroamérica: Número de hogares productores de granos básicos (GB) y población rural 2005-07


Fuentes: Encuestas de nivel de vida, de Guatemala, Nicaragua, Panamá, Honduras; datos preliminares del Censo Agropecuario de El Salvador 2007; Encuesta de Hogares de Costa Rica y de El Salvador. En el total regional puede haber diferencias en la suma por el redondeo de cifras.

» Ir a Tabla de contenidos

1.4. Trascendencia nacional de las familias productoras de granos básicos

Al proyectar el peso poblacional de las familias productoras de granos básicos, incluyendo el segmento de familias urbanas vinculadas a la producción (en la que la o el productor reside en una zona urbana), se puede estimar que cerca de 12 millones de personas (casi un tercio de la población centroamericana) están vinculadas a un hogar donde se producen de manera directa granos básicos. 

Una proporción mayor se da en Guatemala (42,5%), menor en Panamá (17,5%) y muy reducida en Costa Rica (2%). 

 

Tabla 2 Centroamérica: Peso poblacional de las familias productoras de granos básicos, 2005-07


Fuentes: Ídem tabla 1 e Informe Estado de la Región 2008, para la estimación de la población total. La columna Población GB (Población de las familias productoras de granos básicos), en este caso incluye la porción urbana de estos hogares.

» Ir a Tabla de contenidos

1.5. Evolución del número de productores de granos básicos en las últimas décadas

A partir de los años noventa se han producido importantes modificaciones en la producción de granos básicos en América Central. Se ha reducido la producción de algunos rubros, incrementándose la importación de granos básicos de fuera de la región, principalmente maíz amarillo, arroz y algunas variedades de frijol. Hacia 1987 se estimaba en cerca de 1.4 millones el número de hogares productores de granos básicos. Esta investigación muestra que para 2007 se han superado los dos millones de hogares; es decir, existe un incremento del orden del 45% (véase tabla 3). 

Por una parte, hay países donde se presenta un fuerte crecimiento del número de productores, entre los que destacan Guatemala y Nicaragua. En el caso de Guatemala, se combina una fuerte subdivisión de las parcelas con un importante incremento del minifundio, avances de frontera agrícola -en zonas de la llamada Franja Transversal del Norte y los departamentos de Alta Verapaz y Petén-, y una fuerte presión poblacional. 

Resulta ilustrativo para el caso de Guatemala indicar que entre el Censo Agropecuario de 1979 y el Censo de 2003 se produjo un incremento del 62% del número de productores. La cifra de productores de granos básicos de 2006 utilizada en este estudio surge de la ENCOVI de ese año y se trata de una encuesta de hogares que capta parcelas de granos básicos de muy pequeña escala, haciéndolo en mayor medida que los habituales censos agropecuarios. El levantamiento censal de 2003 distinguió una boleta para fincas censales y otra para actividades de traspatio, que comprende árboles frutales y animales ubicados en las inmediaciones de la vivienda familiar. 

En el caso de Nicaragua, a los factores apuntados para Guatemala se agregan las consecuencias de la reforma agraria de los años ochenta y noventa que trajo aparejado el incremento del acceso a la tierra. Además, se observa la expansión de la frontera agrícola después del conflicto bélico de los años ochenta, con un continuo desplazamienPrograma Especial para la Seguridad Alimentaria–PESA Unidad Regional de Asistencia Técnica–RUTA 11 to hacia áreas orientales de la región Central y en zonas del Caribe. Nicaragua es el único de los seis casos donde se registra un considerable crecimiento de las áreas cosechadas de granos básicos en la región (véase tabla 7). 

En Panamá, con amplias zonas con muy baja densidad de población, se ha continuado el crecimiento de los productores de granos básicos en el marco de un país fuertemente urbano.

En Honduras se observa un crecimiento casi nulo del número de agricultores dedicados a los granos básicos, asociado en buena medida al bajo crecimiento de las áreas de cultivo y al incremento de las importaciones entre los años noventa y el presente.

Por su parte, en El Salvador, se observa un incremento del número de productores de granos básicos: Las áreas de granos básicos actuales son similares a las alcanzadas en los años ochenta del siglo pasado.

En el caso de Costa Rica, la marcada reducción de la producción de granos básicos y la reconversión productiva de una parte de estas familias hacia otros cultivos hizo también disminuir drásticamente el número de productores de granos básicos.

En relación con la tabla 3, es necesario aclarar las diferentes tendencias. Los casos de Guatemala y Nicaragua, con tasas altas de crecimiento del número de productores, responden a causas distintas: en el caso de Guatemala tiene que ver en buena medida por la profundización del minifundio en amplias zonas del Altiplano y el Oriente que ampliaron el número de productores como consecuencia del crecimiento demográfico de las zonas rurales; y por los cambios de localización de muchas familias durante los años ochenta como consecuencia del conflicto interno de ese país. En 1979 el censo reportó un área media por finca de 11,4 manzanas y en 2003 indica un tamaño medio de 6,4 manzanas por finca para todo el país. Si esto ocurrió con el conjunto de las fincas, fue aún más marcado en las fincas de menos de 5 manzanas donde el crecimiento demográfico fue más marcado. 

 

Tabla 3 Centroamérica: Evolución del número de productores de granos básicos, 1987 y 2005-07 (miles)


Fuente: F. Devè, citado por CADESCA: La Inseguridad Alimentaria en Centroamérica, 1989 y cuadro 1 del presente estudio.

 

En el caso de Nicaragua, como se explicó antes, los cambios del número de productores están asociados a la reforma agraria, la parcelación de las tierras de las cooperativas del sector reformado y a los avances de la frontera agrícola, luego de finalizada la guerra interna. 

En la tabla 4 se observa la distribución porcentual de los productores de granos básicos en 1987 y la estimación para el presente en el conjunto de América Central. Se incrementa el peso relativo de Guatemala y Nicaragua; mientras disminuye el peso relativo de los productores de El Salvador, Honduras y Costa Rica. No se observan variaciones en el caso de Panamá. 

 

Tabla 4 Centroamérica: Evolución del número de productores de granos básicos y distribución porcentual según países 1987-2005-06 (miles, porcentajes y diferencias porcentuales)


Fuente: F. Devè, citado por CADESCA: La Inseguridad Alimentaria en Centroamérica, 1989 y cuadro 1 del presente estudio.

» Ir a Tabla de contenidos

1.6. Áreas y tamaños medios de los productores de granos básicos en los principales rubros

En las tablas 5 y 6 pueden verse las áreas cosechadas según rubros y el tamaño medio de las parcelas en los mismos.

 

Tabla 5 Centroamérica: Áreas de granos básicos 2006 (hectáreas)


Fuente: FAOSTAT

 

El promedio de áreas de maíz oscila entre 0,8 ha por productor en Guatemala y un poco más de 2 ha en Costa Rica. Para frijol, Guatemala presenta también el promedio más bajo, indicio del fuerte peso del minifundio en esa estructura agraria, y 1,75 ha en Costa Rica.

Diferente es el panorama de las áreas de arroz con un tamaño medio para el conjunto del Istmo de 7,3 ha (10 manzanas) y con cerca de 50 ha en promedio en el caso de Costa Rica, 9 ha en Nicaragua y 7 ha en Guatemala, promedios muy superiores a los observados en maíz y en frijol. 

 

Tabla 6 Centroamérica: Áreas por productor de granos básicos, maíz, frijol, arroz (ha anuales por productor)


Fuente: Tabla 5, y estimaciones basadas en las mismas que la tabla 1.

» Ir a Tabla de contenidos

1.7. Evolución de las áreas de granos básicos en el Istmo 1987-2006

En la tabla 7 puede verse la distribución relativa de las áreas de granos básicos, tanto para 1987 como para 2006, en los países del Istmo. El gran cambio es el incremento del peso de Nicaragua, confirmando una fuerte orientación a la producción de granos básicos (particularmente en maíz blanco y frijol rojo) observado desde los años noventa; mientras que en 1987 representaba cerca del 13% del área regional cultivada, en 2006 cerca del 24%.

Por el contrario, se reduce el peso de Costa Rica y El Salvador y se observan reducciones menores en los casos de Guatemala y Panamá. En resumen, el área total pasa de cerca de 2.7 millones de ha en 1987 a un poco más de 2.9 millones de ha en 2006.

 

Tabla 7 Centroamérica: Evolución de áreas cosechadas de granos básicos y peso relativo regional (miles ha)


Fuente. FAOSTAT y cálculos propios.

 

En la medida en que en este período los rendimientos por unidad de superficie no se elevaron de manera significativa, este incremento de áreas cosechadas de menos de 10% entre 1987 y 2006 contrasta con el crecimiento de la población, que según datos de FAOSTAT fue de un 46%; esto tuvo como consecuencia un incremento en las importaciones extra regionales de granos básicos (particularmente harina de trigo, maíz amarillo, arroz y algunas variedades de frijol). Del total de las casi tres millones de hectáreas de granos básicos cultivadas en América Central en 2006 un 83,6% corresponden a maíz y frijol (con un 59,3% y 24,3%, respectivamente). 

» Ir a Tabla de contenidos

1.8. Condición de género de los productores de granos básico

La titularidad de los hogares que producen granos básicos sigue en su mayoría a cargo de varones. En la tabla 8 puede verse una marcada regularidad entre los seis países considerados. En el marco de la división genérica del trabajo en estos hogares, la actividad de preparar la tierra y sembrar sigue a cargo mayoritariamente de los hombres. 

Las mujeres son más visualizadas en las tareas de recolección y principalmente de las labores de post cosecha tales como el desenvainado del frijol, el desgranado del maíz y, por supuesto, en todas las tareas vinculadas al procesamiento de los alimentos en el hogar o a su comercialización (tortillas u otros subproductos del maíz) en los mercados locales.

 

Tabla 8 Centroamérica: División por sexo de los productores de granos básicos


Fuente: Tabulaciones de encuestas nacionales de hogares.

» Ir a Tabla de contenidos

1.9. Localización geográfica de los productores de granos básicos en cada país

En esta sección se aborda la distribución regional de los productores de granos básicos a partir de los dominios que las respectivas encuestas establecen para sus estimaciones. 

Para todos los casos se contrasta la localización de estos productores y la del conjunto de la población para mostrar cuáles son los territorios que prevalecen. 

Guatemala

En la tabla 9 puede verse la intensidad relativa de los productores de granos básicos con respecto a la distribución general de la población. El Nor Occidente, asiento de los departamentos de Quiché y Huehuetenango con importantes núcleos indígenas fuertemente vinculados con la agricultura, los tejidos y las artesanías, cuenta con el 13,5% de la población del país que representa cerca del 22% de los agricultores de granos básicos. En el Sur Oriente se observa una fuerte especialización, reúne a los departamentos de Jutiapa, Jalapa y Santa Rosa, con predominio de campesinos mestizos. En Santa Rosa, fuerte productor de café, una parte de pequeños agricultores de granos básicos trabajan en labores permanentes o estacionales de este rubro concentrado en grandes propietarios. En los departamentos de Jutiapa y Jalapa se observa más concentración de familias productoras en granos básicos y ganadería. 

La mayor concentración de agricultores de granos se observa en la región de Sur Occidente que reúne a varios departamentos, San Marcos, Retalhuleu, Quetzaltenango y Suchitepéquez. Estos tienen presencia indígena, pequeños agricultores de granos básicos y grandes explotadores de café; asimismo en las tierras planas de la costa existen siembras en gran escala de caña de azúcar, banano y otros cultivos comerciales. Aquí también se incluye a los departamentos de Sololá y Totonicapán que son marcadamente indígenas y con predominio de pequeños agricultores que, junto a granos básicos, también producen hortalizas y café. 

 

Tabla 9 Guatemala: distribución por regiones de la población total y de los productores de granos básicos 2006


Fuente: Ídem tabla 1

 

El Salvador

Las encuestas de El Salvador distinguen cinco grandes regiones: 

En Occidente, formada por los departamentos de Santa Ana, Ahuachapán y Sonsonate, existieron históricamente grandes explotaciones de café que en parte fueron modificadas por la reforma agraria de los años ochenta. 

La región Central, que está compuesta por los departamentos de Chalatenango, con fuerte peso campesino; La Libertad, que produce junto a granos básicos, caña de azúcar y café; y Cuscatlán, con actividad cañera, café, tabaco y granos básicos. Suma un peso similar en población y proporción de productores de granos básicos con alrededor del 17% del conjunto nacional. En la llamada región Paracentral, formada por los departamentos de Cabañas, San Vicente y La Paz, se observa, en términos relativos, una especialización en actividades de granos básicos, en la medida en que reúne cerca del 16,9% de estos productores y suma sólo el 9,4% de la población del país.

La mayor concentración de productores de granos básicos de El Salvador se concentra en el Oriente, en los departamentos de San Miguel, Usulután, La Unión y Morazán, con cerca del 37% de los agricultores de granos básicos y mostrando también una mayor especialización hacia estas actividades, dado que suma el 19,8% de los habitantes del país. Ésta también es una zona de actividad cañera y ganadera. De este modo se observa que las regiones Paracentral y Oriental suman cerca del 53,7% de los agricultores de granos básicos, aunque estas zonas juntas representan el 29,2% del conjunto de la población salvadoreña.

 

Tabla 10 El Salvador: Distribución de productores de granos básicos y población total 2006


Fuente: Tabulaciones de la EHPM 2006 y página web de la DGEyC El Salvador http://www.digestyc.gob.sv/

 

Por último, el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), formada por 14 municipios, doce del departamento de San Salvador y dos de La Libertad (Santa Tecla y Antiguo Cuscatlán), suma, como es de esperar, sólo el 5% del total de productores de granos básicos del país. 

Honduras

Desde el punto de vista de una zonificación agraria se distingue en Honduras un total de siete regiones. La mayor concentración de pequeños agricultores de granos básicos se encuentra en el Norte del país, en los departamentos de Cortés, Santa Bárbara y Yoro, zonas que articulan productos comerciales como caña, banano y café con la producción de granos básicos. Esta región suma el 21% de los agricultores y el 31% de la población del país, dado el peso de ciudades como San Pedro Sula y otros municipios de fuerte expansión en zonas francas o facilidades portuarias.

En segundo lugar, se ubica el Occidente del país en los departamentos de Lempira, Ocotepeque y Copán, que suman el 18% de todos los productores de granos básicos del país (tanto en maíz como en frijol) y el 10% de la población total, indicando el fuerte carácter campesino de esta zona.

En tercer lugar, cabe situar a la región Centro-Occidente, formada por los departamentos de Intibucá, La Paz y Comayagua, que agrupan al 16% de estos productores y el 11% de la población. Tanto la región de Occidente como la región Centro-Occidente tienen mucho mayor peso en productores de granos básicos que en población nacional.

En cuarto lugar, se ubica la región de Centro- Oriente que reúne al departamento de El Paraíso, limítrofe con Nicaragua, y buena parte del departamento de Francisco Morazán, donde se asienta la capital, Tegucigalpa. Se agrupan aquí el 15% de los agricultores de granos básicos, pero se reúne cerca del 24% de la población del país.

En quinto lugar, se registra a la región Nor Oriente, formada por el departamento de Olancho, con cerca del 11% de los agricultores. Se trata de una zona que ha actuado como frontera agrícola, con peso importante en granos (incluyendo, a diferencia de otras zonas del país, la presencia de grandes productores en rubros como maíz) y en ganadería, con una marcada especialización agrícola. Aunque es el departamento más extenso de Honduras, con cerca de 23,000 kilómetros cuadrados, reúne sólo al 6,5% de la población. 

En sexto lugar, se ubica la región Sur, formada por los departamentos de Choluteca y Valle, con cerca del 11% de los agricultores, un marcado peso relativo de los productores de granos básicos, y suma sólo el 8% de la población total del país.

Y en séptimo lugar, se señala a la región del Litoral Atlántico en la parte norte del país, formado por los departamentos de Atlántida y Colón, se observa una fuerte presencia de productos comerciales (banano, cítricos y piña), con cerca del 8% de los agricultores de granos básicos y el 9% de la población nacional. Como parte del Litoral Atlántico cabe considerar el amplio, pero muy despoblado departamento de Gracias a Dios, que reúne aproximadamente a un poco más del 1 por ciento de los agricultores del país.

 

Tabla 11 Honduras: Distribución de productores y población total 2001


Fuente: Basado en tabulaciones especiales Censo de Población 2001

 

Nicaragua

De acuerdo con la Encuesta de Nivel de Vida se establecen cuatro dominios o regiones: 

La región Central, que comprende los departamentos de Nueva Segovia, Madriz y Estelí -en el Norte- Jinotega y Matagalpa -en el Centro Norte- y los departamentos de Boaco y Chontales. Suma cerca del 55% de todos los agricultores de granos básicos y cerca del 32% de los habitantes, mostrando un índice de especialización en granos básicos elevado (1,70). 

En segundo lugar, se ubica la región del Pacífico, con cerca del 24% de los agricultores de granos básicos, pero dada la presencia urbana importante (ciudades como León, Chinandega, Masaya, Diriamba, Jinotepe, Granada y Rivas) se agrupan aquí cerca del 29,5% de la población del país. 

Por último, el departamento de Managua suma sólo el 3% de los productores de granos básicos, principalmente medianos y grandes que viven en la ciudad de Managua. Pero este dominio alcanza cerca de la cuarta parte de la población nacional.

 

Tabla 12 Nicaragua: Distribución de productores y población total 2005


Fuente: Tabulaciones de la ENCOVI y página Web INIDE.

 

Costa Rica

Los datos permiten distinguir seis regiones: 

La mayor concentración de agricultores de granos básicos se observa en la región Chorotega, donde se localizan cerca de la mitad de todos estos productores. Está formada básicamente por la provincia de Guanacaste, en el Nor Occidente del país, limítrofe con Nicaragua. Esta región reúne a sólo el 7,6% de los habitantes de Costa Rica.

En segundo lugar, se encuentra la región Brunca, en el Sur del país, en cantones como Coto Brus, Golfito, Osa, Corredores y Pérez Zeledón. Se agrupan en esta región el 16% de todos los productores de granos básicos de Costa Rica, que suma el 7,5% de todos los habitantes, mostrando también Programa Especial para la Seguridad Alimentaria–PESA Unidad Regional de Asistencia Técnica–RUTA 17 una clara especialización relativa hacia los productores de estos cultivos.

En tercer lugar, se ubica la región Central, donde se encuentra el grueso de la población nacional (64%), incluye todas las ciudades principales (San José, Heredia, Cartago y Alajuela). En esta región habita el 15,6% de los agricultores de granos básicos. Los agricultores de granos han tendido a desplazarse hacia otras regiones del país.

En cuarto lugar, se ubica el Pacífico Central, en zonas de la provincia de Puntarenas, con el 8% de los agricultores y el 5% del total de la población nacional.

En quinto lugar, se ubica la región Huetar Norte -limítrofe con Nicaragua con cantones como San Carlos y Los Chiles, de fuerte desarrollo agrícola (piña, frijol) y presencia de mano de obra nicaragüense. Suma cerca del 8% de los productores de granos básicos y el 5% de la población del país.

 

Tabla 13 Costa Rica: Distribución de productores y población total 2007


Fuente: Tabulaciones de la EHPM 2007.

 

Panamá

Panamá cuenta con nueve provincias y tres comarcas indígenas. La mayor concentración de productores de granos básicos se observa en la provincia de Veraguas (zona Centro Occidental, con costas en ambos mares), con cerca del 21% de todos los agricultores y suma sólo el 7,4% de la población nacional. 

En segundo lugar, se ubica la comarca indígena Ngobe Buglé con cerca del 15% de todos los productores de granos básicos, ubicada en el Occidente Occidente del país sobre el Océano Atlántico. Esta es una zona también de predominio relativo de los agricultores de granos básicos, dado que sólo suma el 3,9% de la población de todo el país.

En tercer lugar, cabe señalar a la provincia Coclé, en el Centro Occidental Vertiente del Pacífico, con alrededor del 14% de los productores de granos y el 7% de la población, mostrando también un perfil claramente especializado en la presencia de este tipo de agricultores.

En cuarto lugar, está la provincia de Panamá que reúne cerca del 10% del total de los agricultores de granos básicos, pero sumando casi el 49% de toda la población del país.

En quinto lugar, Chiriquí, en el Occidente Vertiente del Pacífico, limítrofe con Costa Rica, con el 8,3% de los agricultores, pero con cerca del 13% del total de la población (segunda provincia en población después de Panamá).

El resto de las provincias tienen un peso relativo menor, tanto en agricultores de granos básicos como en población total (para detalles, véase la tabla 14).

 

Tabla 14 Panamá: Distribución de productores y población total (2000)


FUENTE: Tabulaciones propias del Censo de Población de 2000.

» Ir a Tabla de contenidos

1.10. Consideraciones finales

En este capítulo se presentan:

Entre mediados de los años ochenta del siglo pasado y la primera década del siglo XXI se han producido importantes modificaciones en la condición de los productores de granos básicos en América Central.

En algunas regiones, específicamente Costa Rica, se redujo el número de productores de granos básicos contribuyendo a la disminución de la producción interna y al reemplazo por importaciones. En otros casos, la mayoría, se amplió el número debido a la conjunción del crecimiento demográfico, los avances de la frontera agrícola y/o a consecuencia de reformas agrarias. Sin embargo; esta ampliación se ha dado, en muchos de los casos, en condiciones precarias de reducción del tamaño de las parcelas, sin acceso al crédito o tecnologías que incrementen los rendimientos.

En 1987 cada familia que sembraba granos básicos tenía en promedio una disponibilidad media de 1,8 hectáreas de tierra, mientras que para 2007 se estima que esa media bajó a 1,4 ha, o sea, un menor acceso al área sembrada, en un contexto general de no crecimiento sustantivo de los rendimientos de estos cultivos.

Estas modificaciones en el contexto agrario se dan paralelamente a un crecimiento significativo de la proporción de habitantes urbanos (demandantes netos de alimentos) y a la ampliación de la demanda de granos para la alimentación animal. Este incremento en la demanda interna hasta el momento no ha repercutido de una manera directa y significativa en el pequeño productor de granos básicos centroamericano. 

» Ir a Tabla de contenidos

II. Características socioeconómicas de los hogares

2.1. Introducción

El presente capítulo gira en torno a: i) características sociodemográficas; ii ) formas de inserción ocupacionales de los pequeños agricultores y más ampliamente de los hogares de los cuales son parte, fundamentalmente como jefes de hogar; iii) otras fuentes de ingresos aparte de los generados por las actividades agrícolas independientes; iv) los vínculos entre los hogares y los niveles de pobreza que presentan; v) las características de las viviendas y acceso a servicios básicos; vi) las formas de tenencia y tamaño de sus explotaciones agropecuarias; vii) los niveles de producción y de autoconsumo de granos básicos; y viii) la proporción de hogares de los pequeños agricultores de granos básicos que recurren al mercado para abastecerse de estos granos.

Las fuentes de información primaria son las mismas que las consignadas para el capítulo I y se agregan como fuentes los Censos Agropecuarios de Guatemala 2004; los datos preliminares del Censo de El Salvador 2007; datos de la Encuesta de Productos Agropecuarios de Nicaragua 2008; y estudios monográficos de granos básicos de Costa Rica (MAG 2009, preliminares). 

» Ir a Tabla de contenidos

2.2. Características sociodemográficas

En la tabla 15 se presentan algunas características sociodemográficas relevantes para la caracterización de este estrato de agricultores. Cabe enfatizar el carácter fuertemente rural de la residencia de estos productores (un rasgo ya indicado en el capítulo I), aun en una región donde la tendencia principal es hacia la urbanización de su población (véase tabla). Cerca del 87% de los pequeños productores reside en zonas rurales, con una marcada homogeneidad entre los seis países analizados –más allá de las diferencias nacionales en las definiciones de qué es urbano y qué es rural

Edades: Por otro lado, la edad promedio de estos agricultores –que en su mayoría son jefes de hogar varones– es de 49 años, por encima de la edad media de los jefes de hogares rurales de los distintos países de América Central, que ronda en los 45. Lo anterior se reafirma al observar el peso de los estratos extremos (menores de 30 años y mayores de 65 años). Los datos indican una menor prevalencia de agricultores jóvenes y sugiere que se desplazan hacia otras inserciones ocupacionales dentro del agro o simplemente migran (dentro de los países o al exterior).

 

Tabla 15 Centroamérica: Características sociodemográficas de los productores de granos básicos (%)


Fuentes: Tabulaciones especiales de las ENCOVI (Guatemala 2006, Nicaragua 2005 y Panamá 2006); Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples de Honduras 2005, Costa Rica 2007 y El Salvador 2006.

 

El 42% de la fuerza de trabajo de la región centroamericana tiene menos de 30 años (según el Estado de la Región 2008), mientras que en el caso de los pequeños productores de granos básicos en promedio sólo el 10% tiene menos de 30 años. 

En la tabla 16 pueden verse las diferencias en las edades promedio de la población económicamente rural en su conjunto y la específica de los agricultores productores de granos básicos.

 

Tabla 16 Centroamérica: Edad promedio de los miembros de la población económicamente activa rural, y de los agricultores productores de granos básicos 2005-2007


Fuentes: Edad promedio PEA Rural tomado de CELADE, Observatorio Demográfico, número 2, Población Económicamente Activa 2006.

 

En el caso de los agricultores, se conjugan las barreras de entrada al acceso a la tierra (expresada en la tendencia al minifundio), que limita a los más jóvenes el acceso a la tierra, junto con los factores de atracción de los estratos de trabajadores jóvenes hacia trabajos urbanos, o en las últimas décadas, la importante migración al exterior de origen rural, formada en buena medida por personas jóvenes de sexo masculino.

Niveles educativos: En la tabla 15 pueden verse los años de educación en promedio alcanzados por los productores de granos básicos que muestran bastante correlación con otros indicadores del desarrollo social del Istmo. En Costa Rica y Panamá rondan en promedio entre los cuatro y los cinco años de educación formal, indicio de que una proporción considerable de los mismos completó los estudios primarios. Por el contrario, en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua rondan los dos años de educación formal, lo que significa que una parte sustantiva no ha recibido educación formal o no ha completado la educación primaria.

En síntesis, se trata de un grupo social con muy baja educación formal, lo que se constituye en una traba para su incorporación a procesos productivos más intensivos, para seguir adecuadamente instrucciones sobre el uso de determinados insumos, pues dependen principalmente de la trasmisión oral o de la memorización en las capacitaciones técnicas recibidas.

Condición étnica: En la misma tabla 15, puede observarse la importancia de los productores de granos básicos indígenas. En el caso de Guatemala cerca del 61% es indígena, lo que muestra el alto peso de este estrato étnico en muchas zonas del país, particularmente en el Occidente (Altiplano, Boca Costa y el Norte del país).

No hay datos disponibles para Honduras y Costa Rica. En el primero de los países, sin embargo, existen estratos campesinos indígenas en el Occidente (especialmente en el departamento de Intibucá) y en la Costa Atlántica (zona de la Mosquitia). 

» Ir a Tabla de contenidos

2.3. Ocupaciones principales de los pequeños productores de granos básicos

En función de su ocupación laboral principal, los pequeños productores de granos básicos en América Central se pueden clasificar en dos grandes grupos: por un lado, aquellos para los que la producción de granos básicos es su actividad principal (patrones agrícolas y agricultores por cuenta propia), y por otro lado, aquellos que tienen la producción de granos básicos como actividad secundaria. En este segundo grupo se incluyen los asalariados agrícolas y los que tienen otras ocupaciones no necesariamente agrícolas como actividad principal.

Teniendo en cuenta esta clasificación, puede indicarse que el 62% de los que cultivan granos básicos en América Central tienen en esta actividad su principal ocupación (véase tabla 17). De ellos, el 93% son pequeños agricultores por cuenta propia (llegando al 98 y 99% en países como Nicaragua, Guatemala y Honduras) y sólo el 7% son patrones agrícolas con asalariados permanentes a su cargo.

Aquellos que tienen la producción de granos básicos como actividad secundaria son el 38%. Un 30% es alcanzado por asalariados agrícolas permanentes o por jornaleros temporales en cultivos de exportación. El 8% restante corresponde a personas que tienen su principal fuente de ingresos en actividades no agrícolas como el comercio informal, labores en la construcción, la industria o la artesanía. Este último sector es especialmente importante en Guatemala superando el 14%.

 

Tabla 17 Centroamérica: Ocupación principal de los productores de granos básicos (%)


Fuentes: Ídem tabla 15.

» Ir a Tabla de contenidos

2.4. Otras fuentes de ingresos de los hogares productores de granos básicos 

Para profundizar la caracterización de las fuentes de ingresos de los hogares que producen granos básicos, en la tabla 18 se presenta la proporción de hogares que tienen miembros que se insertan de manera permanente como asalariados agrícolas y/o asalariados no agrícolas (el propio productor de granos básicos o algún otro miembro de su hogar), así como aquellos hogares que reciben remesas del exterior. 

Cerca de un tercio de los hogares productores de la región registran algún miembro como asalariado agrícola de manera permanente. Los extremos se observan en Panamá con el 24,5% de los hogares y en Costa Rica con cerca del 50%. También, es importante el número de los hogares que declaran tener asalariados no agrícolas.

En la medida en que la población ocupada por hogar es en promedio inferior a dos personas de manera permanente económicamente activas es razonable suponer que la mayor parte de los hogares que tienen asalariados agrícolas no tengan al mismo tiempo asalariados no agrícolas, ya que junto a un trabajador por cuenta propia o patrón agrícola se agrega, a lo sumo, otro puesto permanente.

En consecuencia, se puede estimar que más del 50% de los hogares con productores de granos básicos tienen algún miembro trabajando como asalariado permanente. Esta proporción de ingresos asalariados puede ser aún mayor si se tiene en cuenta el trabajo asalariado temporal, donde se puede incorporar el propio agricultor o miembros no económicamente activos del hogar (mayoritariamente mujeres y niños).

Recepción de remesas: Junto al peso significativo del trabajo asalariado se observa una presencia creciente de hogares que reciben remesas del exterior que, en buena medida, son aportadas -no en todos los casos- por miembros del hogar que se desplazaron al exterior y las envían a sus hogares de origen.

Muchos hogares, dadas las conocidas dificultades de seguridad ciudadana en la mayor parte de los países considerados, no suelen declarar esta información en las encuestas de hogares; de modo que las cifras presentadas deben considerarse como el “piso” de las proporciones de hogares en esta condición.

En Guatemala, cerca del 18% de los hogares productores declaran remesas del exterior. En El Salvador, como es de esperar debido a las altas cifras de migración al exterior, se observa la proporción más alta con cerca del 28%; en Honduras con cerca del 14%; y en Nicaragua con 5% de los hogares. En este último país existe un importante segmento de hogares productores que envían a sus miembros de manera temporal a labores agrícolas en Costa Rica y El Salvador, pero como se trata de períodos de ausencia inferiores a seis meses, el grueso del dinero es transportado a los hogares de origen por el propio migrante, por algún familiar o por amigos que regresan antes a su comunidad. Asimismo, utilizan otros mecanismos informales fuera de los bancos o casas de envíos.

 

Tabla 18 Centroamérica: Hogares con miembros trabajando como asalariados y hogares recibiendo remesas del exterior (% de hogares)


Fuentes: Ídem Tabla 15.

 

En síntesis, se puede afirmar que en las últimas décadas se ha profundizado un patrón histórico, asociado a los hogares productores de granos básicos, alrededor del mayor peso de las fuentes de ingreso que provienen fuera de la finca familiar (trabajos asalariados, migraciones estacionales al exterior y remesas familiares de los que migran de manera permanente, fundamentalmente hacia Estados Unidos y Costa Rica).

Si bien la proporción de hogares que recibe ingresos externos a la finca es alta, no todos los obtienen con la magnitud capaz de compensar la reducción de los tamaños medios de las explotaciones agrícolas (en Guatemala, entre 1979 y 2003 el tamaño medio de todas las explotaciones agropecuarias se redujo prácticamente a la mitad), salvo en situaciones donde la productividad por unidad de superficie se eleva de manera significativa, permitiendo compensar la reducción de las áreas de las parcelas familiares.

Sin embargo, la proporción de hogares rurales con acceso directo a la siembra de granos básicos ha tendido a disminuir en el tiempo. Estimaciones recientes, consignadas en el capítulo I, indican que la proporción de hogares rurales con acceso directo a la siembra de granos básicos alcanza en Guatemala al 67% de los hogares; en El Salvador al 64%; en Honduras al 54%; en Nicaragua al 64%; en Panamá al 60%; y en Costa Rica al 2% de los hogares rurales. Esto significa que, aproximadamente, el 61% de los actuales hogares rurales centroamericanos tienen acceso directo al cultivo de alguno de los granos básicos principales (tabla 1).

América Central registra un total aproximado de 3.4 millones de hogares rurales, de los que cerca de dos millones tienen acceso, en tierras propias o ajenas, a la siembra de alguno de los granos básicos principales; tanto para los que declaran esa condición como ocupación principal (por cuenta propia o patrones agropecuarios), como de aquellos que tienen otra ocupación principal.

El resto de los hogares, son familias sin acceso directo a la tierra que realizan actividades agrícolas (como asalariados) y no agrícolas, o en menor magnitud, son productores agrícolas comerciales de exportación que no siembran granos básicos. 

» Ir a Tabla de contenidos

2.5. Tipo de vivienda y acceso a servicios básicos

En la tabla 19 se presentan algunos indicadores de las condiciones de vida materiales de los hogares de los productores de granos básicos. En primer lugar, se observa que el 54% de las viviendas aún tiene piso de tierra (con extremos que van desde el 15% en Costa Rica hasta el 68% en Nicaragua).

La mayor parte de las viviendas de estos productores son precarias, pero son propiedad de las familias con una relativa alta homogeneidad entre los distintos países considerados. A diferencia del pasado, donde una parte del campesinado centroamericano vivía como colonos dentro de las haciendas cafetaleras y ganaderas y tanto las viviendas y las tierras que sembraban eran propiedad de los hacendados, en la actualidad se observa que una parte importante se ubica (de manera precaria) en viviendas que consideran propias.

Es difícil establecer a través de las encuestas de hogares el grado de propiedad plena de esas viviendas, en cuanto a si cuentan o no con todos los documentos legales, pero la alta proporción de las familias que declaran como propia y la alta homogeneidad entre las cifras de los seis países reafirmarían la consistencia de esas cifras.

En verdad, con la expansión de los cultivos de algodón, banano, caña y palma africana se redujo paulatinamente el sistema de colonato o formas cercanas, lo cual disminuyó la proporción de trabajadores viviendo dentro de las fincas patronales en viviendas colectivas (bajo la forma de campamentos o nombres similares según los países) o casas dispersas, que siembran granos para el autoconsumo en parcelas no propias.

Al mismo tiempo, se produjeron importantes cambios en la distribución de estos productores que antiguamente se ubicaban más sobre el eje Pacífico del Istmo y se amplió el peso hacia el Oriente o el Caribe -Honduras, Nicaragua, Costa Rica- o hacia el Norte en el caso de las partes Norte de Huehuetenango, Quiché, Alta Verapaz y todo el departamento de Petén en Guatemala. En Panamá sigue más poblado el eje Pacífico, dentro de las peculiaridades geográficas de este país.

Este desplazamiento hacia fronteras agrícolas hizo que los pequeños productores se asentaran en tierras nacionales, sobre las cuales han obtenido algún estatus de tenencia que les permite construir sus precarias viviendas. Esto amplió el número de viviendas campesinas consideradas como propias a lo que se suma el desplazamiento de antiguos colonos a pequeños centros poblados de características semiurbanas, en buena medida desarrollados sobre terrenos ejidales o municipales.

Otro elemento a destacar es la utilización de materiales como zinc, teja y laminas de cemento en la construcción de las viviendas. También se observa un mayor número de instalaciones de energía eléctrica en estos hogares. En Guatemala, El Salvador y Costa Rica se registra una proporción cercana al 70% de los agricultores con acceso al servicio eléctrico; sin embargo, en Honduras, Nicaragua y Panamá, la proporción es mucho menor 

 

Tabla 19 Centroamérica: Características de las viviendas de los hogares productores de granos básicos, 2005-07


* Telefonía fija, Fuente: Ídem tabla 15.

» Ir a Tabla de contenidos

2.6. Nivel de pobreza e ingresos

En la tabla 20 se presenta el nivel de pobreza de los hogares de los productores de granos básicos. Para el conjunto de la región centroamericana, cerca de dos tercios de los hogares que siembran granos básicos se ubican por debajo de las líneas de pobreza, según las definiciones nacionales de ese umbral.

Son pobres aquellos que no obtienen el suficiente nivel de ingresos (monetario o no monetario) para cubrir los alimentos básicos para la familias y otras necesidades básicas como vestido, educación, vivienda o salud. La proporción más baja de hogares pobres se encuentra en Costa Rica con el 40% del total de productores y el más alto en Honduras, con cerca del 90%.

Por último, es interesante la ampliación que la telefonía celular ha tenido entre estos hogares. En Guatemala, El Salvador y Costa Rica más de un tercio cuenta con telefonía celular. No se disponen de datos similares para Honduras y Nicaragua, pero también se ha ampliado la presencia de celulares, particularmente entre los más jóvenes y los hogares que tienen migrantes permanentes o temporales en el exterior (véase tabla 18).

Son pobres extremos los que no cubren las necesidades alimentarias básicas, ya sea por la vía del autoconsumo de lo que producen o por la capacidad de compra. Estos alcanzan el 32% del conjunto de la región, cuya magnitud más preocupante se registra alrededor de los productores de granos básicos; en esta situación se encuentran cerca del 20% de todos los agricultores de Guatemala, El Salvador y Costa Rica; 35% en Nicaragua y Panamá; y 60% en Honduras. 

Los datos elevados de Honduras son corroborados por un estudio del Banco Mundial, que estima que la población rural dedicada a actividades agrícolas y que se encuentra en situación de pobreza alcanza al 91,5% del total, una proporción similar a la presentada en la tabla 20 (World Bank, Honduras: Poverty Assesment, 2006 vol. 2 pág. 197). Lo anterior confirma el alto peso social de los hogares involucrados en la actividad de granos básicos (cerca del 54% de los hogares rurales hondureños se dedican a sembrar granos básicos de manera independiente) y que sus condiciones de pobreza son similares al conjunto de las personas rurales que pertenecen a hogares dedicados principalmente a actividades agrícolas. En la misma tabla 20 puede verse también la proporción de hogares pobres rurales.

 

Tabla 20 Centroamérica: Pobreza de familias productoras de granos y de las familias rurales (%)


Fuentes: Ídem tabla 15 y Banco Mundial 2006 para la estimación de pobreza rural en Honduras.

 

En la tabla 21 se presenta una estimación del ingreso campesino, de los trabajadores por cuenta propia dedicados a la agricultura, que en su inmensa mayoría son productores de granos básicos. Sobre la base de las encuestas de hogares, El Estado de la Región 2008 consigna una apreciación de remuneración media mensual para distintas categorías ocupacionales (estimación de Trejos 2008).

Sobre la base de esa estimación, se calculó el ingreso por hogar de los trabajadores campesinos donde se asumió una media de 1.7 ocupados por hogar para nuestra estimación. 

 

Tabla 21 Centroamérica: Remuneración media mensual campesina, por día persona y líneas rurales de indigencia y pobreza rurales, en dólares corrientes, 2006-07


Fuentes: Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá, remuneración mensual campesina (trabajadores por cuenta propia, fundamentalmente productores de granos básicos) tomada de Trejos 2008, en Estado de Región 2008. Para Guatemala, estimación propia basada en Panorama Social de América Latina 2008 de CEPAL. Los miembros ocupados por hogar (una media de 1,7 por hogar) sobre estimaciones de población económicamente activa rural, población rural, y ajustes para llegar a ocupados por hogar promedio. Líneas de indigencia y pobreza según CEPAL, Panorama Social de América Latina 2008.

 

En efecto, se puede estimar que el ingreso promedio de los asalariados que trabajan para la pequeña y mediana producción tienen una remuneración media mensual de 97 dólares mientras que los trabajadores por cuenta propia lo hacen con 104 dólares (basado en Trejos 2008 y cálculos propios en: http://www.estadonacion.or.cr/estadoregion2008/ regional2008/ponencias/Ponencia-Trejos-Mercados- trabajo.pdf). 

Esto muestra la fuerte persistencia de la vinculación entre la producción campesina, en este caso el ingreso neto de la producción de granos básicos (descontando sólo los gastos de los insumos comprados) por día, mes o año, y los salarios obtenidos en las actividades del sector (particularmente en la pequeña y mediana producción).

En la tabla 21 se comprueba la diferencia entre Costa Rica y el resto de los países, mucho más homogéneos entre sí, con ingresos medios por día de persona del hogar productor, cercana a un dólar por día.

En la tabla 21 se puede comparar la remuneración por día persona miembro del hogar (columna 3) con las líneas de indigencia y de pobreza rural estimadas por la CEPAL. Tanto las cifras de remuneración como de indigencia y pobreza deben ser vistas como parámetros de la situación de estos pequeños productores.

En las encuestas de hogares es difícil captar de forma adecuada el ingreso neto de actividades agrícolas; porque implica controles apropiados de compras de insumos, demandas ocasionales de fuerza de trabajo, y estimar adecuadamente el autoconsumo de granos en los balances de ingresos monetarios y no monetarios. Se deberán hacer estudios más detallados para precisar correctamente estos niveles de ingreso.

En síntesis, las tablas 20 y 21 muestran la existencia de importantes estratos de productores de granos básicos en situaciones de bajos ingresos (tabla 21), lo cual es consistente con el hecho de que cerca de dos tercios de los mismos se encuentran en situación de pobreza; y cerca de un tercio de estos dos tercios se encuentran en extrema pobreza (presentado en la tabla 20). 

» Ir a Tabla de contenidos

2.7. Las formas de tenencia de las explotaciones de granos básicos

En la tabla 22 se presenta la proporción de productores de granos básicos que siembran en tierras propias. La información es extraída de las Encuestas de Hogares.

 

Tabla 22 Centroamérica: Proporción de productores en tierras propias


Fuentes: Encuestas ENCOVI, Encuestas de Granos Básicos.

 

En el conjunto de la región se observa que el 63% de los agricultores trabaja en tierras consideradas como propias, mientras que el 37% lo hace exclusivamente en tierras ajenas. Cabe señalar que buena parte de estas tierras ajenas, particularmente en zonas altamente pobladas con una alta densidad de población (Altiplano de Guatemala, la mayor parte de El Salvador, el Occidente de Honduras), pertenecen a pequeños propietarios, muchas veces ligados por vínculos familiares con los arrendatarios.

Esto se ha acelerado con la emigración internacional. La ausencia de varones jóvenes en los hogares con emigrados hace que se recurra a arrendatarios (sobre la base de arreglos informales y de corto plazo) de las propias comunidades. Sin embargo, en las zonas ganaderas se ceden tierras de unidades medianas y grandes a trabajadores asalariados para que siembren granos básicos. Esto se realiza bajo distintas modalidades: i) como forma de pago por parte del propietario; ii) a cambio de retribuciones en especie o de dinero por el uso de la tierra, por parte del asalariado. 

 

Tabla 23 Centroamérica: Peso porcentual productores granos básicos con menos de tres manzanas de tenencia (2,1 ha)


Fuentes: Encuestas Encovi, Encuestas de Granos Básicos, Censos.

 

Se trata de parcelas en su gran mayoría pequeñas, por debajo de una hectárea de extensión especialmente en Guatemala y El Salvador. Muchas de estas parcelas se encuentran en zonas de poca lluvia, laderas pronunciadas o suelos de baja calidad.

El tamaño de las parcelas en Nicaragua, con un 60% de los productores por encima de las 3 manzanas (tabla 23), es significativamente mayor; hecho asociado a una menor presión sobre la tierra, a los efectos de la reforma agraria y a los avances de la frontera agrícola.

En el caso costarricense buena parte de los productores son arroceros con un claro carácter comercial. Esto, unido a la fuerte reducción de productores en las décadas pasadas, hace que las áreas por productor sean significativamente superiores (9,1 ha; tabla 6) al resto de la región centroamericana. 

» Ir a Tabla de contenidos

2.8. Niveles de producción y de autoconsumo de granos básicos

Se estima que la proporción de maíz, frijol y sorgo que se destina al autoconsumo en aquellas familias que cultivan estos rubros se encuentra entre el 46 y 47%; siendo destinado el 53% restante al mercado (tabla 24). 

Este hecho hace que la media neta de granos básicos disponibles para el consumo por familia y año, después de restar el porcentaje destinado a la venta, sea de 15 quintales de maíz y cinco quintales de frijol. Esta cantidad se encuentra por debajo de las necesidades alimenticias familiares (para una familia modelo media de 5,4 miembros) que rondaría entre los 18 y 19 quintales para el maíz y los 5,4 quintales para el frijol. Estos datos corroboran y explican en buena medida el alto porcentaje de los productores de granos básicos (30%) que se encuentra en la extrema pobreza al no llegar a cubrir sus necesidades alimenticias. 

 

Tabla 24 Centroamérica: Producción nacional destinada al autoconsumo familiar (%)

 

En el caso del arroz, la proporción de autoconsumo es mucho menor (6%) porque la mayor parte de los productores de arroz son de tipo comercial y con mayor dimensión.

Para estas familias, el acceso a granos básicos a través del mercado es desigual por producto y país, pero significativo. Se estima que más de una cuarta parte de las familias productoras de granos básicos compran maíz, más de la mitad compran frijol y más de las tres cuartas partes compran arroz. 

» Ir a Tabla de contenidos

2.9. Acceso a granos a través del mercado

En la tabla 26 se presenta para tres países la proporción de hogares que siembran granos básicos (uno o más de esos cultivos) y que al mismo tiempo recurren al mercado para obtenerlos. Los datos deben ser vistos como indicadores indirectos de la situación de los productores de granos, porque puede haber productores excedentarios que al mismo tiempo compran y venden y que en coyunturas específicas del año tienen que recurrir a la compra de granos, pero que en el balance tienen un consumo adecuado

En Guatemala el 39% de los productores compra el maíz en los mercados locales, el 66% lo hace en el caso del frijol y el 88% compra el arroz. A su vez, cerca del 7% de los hogares señala que compra tortillas de maíz.

En el caso de Nicaragua la proporción de productores de granos básicos que compra maíz o frijol es mucho menor que la observada en Guatemala, lo cual se vincula con la mayor disponibilidad promedio de autoconsumo de estos rubros (véase tabla 25) y por el mayor tamaño medio de las explotaciones.

 

Tabla 25 Centroamérica: Producción y autoconsumo promedio por familia productora de granos básicos, 2005-2007 (quintales anuales producidos y auto-consumidos de maíz y frijol)


Fuentes. FAOSTAT, Censos, Encuestas citadas en el cuadro 1 y cálculos propios.

 

Sin embargo, la proporción de productores en extrema pobreza en Nicaragua es elevada, lo cual explica la existencia de un estrato en condiciones muy precarias, particularmente en el amplio corredor seco que divide el Pacífico de la región Central (que se extiende desde Chinandega Norte, León Norte, Las Segovias Occidentales, las partes secas de Jinotega y Matagalpa, para finalizar en la parte occidental de Boaco) y también en algunas zonas aisladas de la Costa Atlántica.

La proporción importante (40%) que compra frijoles en ese país se asocia a que este rubro se obtiene en mejores condiciones en determinadas zonas, pero forma parte de la dieta general rural y urbana. Por su lado, el arroz es masivamente comprado, al igual que en el resto de la región.

En Panamá se observa que cerca de un poco más de la cuarta parte de los agricultores compra maíz, 54% compra frijoles y el 78% hace lo mismo con el arroz.

 

Tabla 26 Guatemala, Nicaragua, Panamá: Porcentaje de los productores que compran granos básicos


Fuente: Encuestas Encovi, 2005-07.cálculos propios.

» Ir a Tabla de contenidos

2.10 Consideraciones finales 

Según los datos analizados, el grueso de los hogares productores de granos básicos en América Central presenta condiciones precarias en cuanto a la educación y características de las viviendas. El promedio regional de educación formal es de tres años, mientras que cerca de la mitad de las casas tienen aún piso de tierra; aunque se observa mayor acceso a la energía eléctrica y a la telefonía celular. 

Asimismo, es de recalcar que se ha producido un proceso de envejecimiento importante de los pequeños productores de granos básicos que ahora alcanzan una edad en promedio de 49 años; que es, en definitiva, superior a las generaciones anteriores que se dedicaron a este rubro. Se comprueba que cerca del 40% tienen como actividad secundaria la producción propia de granos básicos; siendo su actividad principal el trabajo asalariado agrícola en explotaciones ajenas u otras ocupaciones laborales. Se observa también a nivel general una importancia creciente de los ingresos obtenidos fuera de la finca, tanto por la vía del salario como por remesas que llegan del exterior.

La investigación permitió comprobar que en promedio son relativamente más pobres las familias productoras de granos básicos que el conjunto de familias rurales de la región. Un tercio son “pobres extremos”, otro tercio son “pobres no extremos” (ambos grupos suman cerca del 66% de todos los productores) y el tercio restante son “no pobres”.

Si bien se ha incrementado la proporción de agricultores que siembran en tierras propias, cerca del 40% aún siembra en tierras ajenas; aunque las formas de colonato han disminuido dando lugar a una mayor relación entre pequeños propietarios de tierras con pequeños arrendatarios. Existe un estrato importante que tiene acceso limitado a la tierra. De esta manera, se verifica que una proporción substancial no logra satisfacer sus necesidades de granos básicos, esto se refleja en síntesis en el tercio en situación de extrema pobreza que no logra cubrir sus necesidades alimentarias mínimas. Asimismo, un sector importante recurre al mercado para abastecerse del maíz, frijol o arroz. 

» Ir a Tabla de contenidos

III. Implicaciones generales, conclusiones y recomendaciones para mejorar la situación de los pequeños productores de granos básicos

3.1. Conclusiones principales

Ritmo de crecimiento de la producción de granos básicos y de la población en la región 

En las últimas cuatro décadas, la producción de granos básicos en América Central no ha crecido al ritmo de la población. Mientras que en 1970 la producción de granos básicos por habitante del conjunto del Istmo era de 156 kilos anuales, en 2007 puede estimarse en 125 kilos por habitante. Esta disminución en la producción, junto con el importante crecimiento de la demanda de granos para alimento animal (alimentación de aves, tanto a nivel de establecimientos comerciales de gran escala como de granjas de tipo familiar) se tradujo en el fuerte incremento de las importaciones de granos básicos, fundamentalmente maíz amarillo y arroz. 

 

Tabla 27 Centroamérica: Producción de granos básicos por habitante (kilos anuales/habitante)


Fuente: FAOSTAT; (arroz, frijol, maíz y sorgo) para El Salvador datos 2007 del Censo Agropecuario.

 

Modificaciones sociales asociadas

Paralelamente, se produjeron otras importantes modificaciones sociales en las últimas décadas:

En primer lugar, se amplió la parte de la producción de granos básicos dirigida a los mercados urbanos en expansión, en la medida en que la población urbana total del Istmo pasó de representar el 38% en 1970 a cerca del 55% en 2007 (basado en FAOSTAT).

En segundo lugar, los hogares rurales, sin acceso directo a la tierra o con un acceso muy reducido, ampliaron su peso relativo debido a que el importante crecimiento demográfico no se tradujo en una ampliación en el acceso directo a la tierra, tanto porque los programas estatales fueron limitados o porque por la vía de los mercados de tierras también existieron limitaciones para los pequeños productores. Sin embargo, parte de estos hogares rurales sin tierra diversificaron sus estrategias de empleo hacia actividades no agrícolas. De todas formas el grupo de hogares rurales con poco acceso a la tierra agropecuaria dedicados a trabajos asalariados agrícolas estacionales se incrementaron por las razones ya expuestas.

En tercer lugar, en la situación de los productores pequeños se observan algunos efectos notorios de las últimas décadas que comprenden : i) reducción del área de las parcelas como efecto de la división permanente de las fincas familiares; con lo cual el área sembrada de granos básicos promedio por familia se redujo, parcialmente compensado por una mejoría no muy significativa en los rendimientos por manzana; ii) en promedio, las fincas de granos básicos no generan la producción de autoconsumo suficiente de maíz y frijol para el consumo anual de las familias y para sostener a los animales menores del patio de autoconsumo; por lo cual una parte importante de estos granos básicos, incluyendo el arroz, deben adquirirse en el mercado (véase tabla 26)

En cuarto lugar, se observa una importante fracción de productores de granos básicos en situación de extrema pobreza (en la medida en que una parte de esas familias que no logran producir sus alimentos por la vía del autoconsumo, no generan un nivel de ingresos que les permita comprar alimentos).

Los pobres extremos son por definición aquellos que no generan ingresos (monetarios o no monetarios) para obtener de manera estable a lo largo del año los alimentos básicos para el consumo de todos los miembros del hogar; esto se asocia a los importantes niveles de subnutrición y desnutrición crónica infantil observadas.

Principales estratos de productores de granos básicos 

De lo expuesto en los capítulos I y II de este informe cabe extraer que existen de manera aproximada tres grandes estratos de familias rurales productoras de granos básicos, con grandes diferencias porcentuales en cuanto a su distribución entre los seis países de América Central (en especial Costa Rica):

» Ir a Tabla de contenidos

3.2. Recomendaciones Generales

En el marco de las principales iniciativas de políticas públicas que involucran a pequeños productores de granos básicos se hacen algunas recomendaciones que podrían alimentar a esas iniciativas en proceso de ejecución y de mejoramiento en su formulación y alcances.

O sea, en el marco de la Política Agrícola Centro Americana (PACA); de la Estrategia Regional Agroambiental y de Salud (ERAS); y de la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial (ECADERT), todas ellas impulsadas por los gobiernos de la región y por organismos de cooperación internacionales.

Por la naturaleza del presente estudio, las recomendaciones se hacen hacia el mejoramiento de la situación productiva y alimentaria de los pequeños productores de granos básicos. Sin embargo, se parte del supuesto de que el acceso efectivo a los alimentos encuentra mayores dificultades entre las familias sin control de tierras (propias o de otros propietarios), particularmente entre el estrato rural formado por jornaleros agrícolas temporales que pueden laborar una parte del año en diversas labores remuneradas.

Las series de salarios mínimos agrícolas con respecto al valor de la canasta básica alimentaria muestran que existen importantes discrepancias (un salario agrícola mínimo no cubre el valor de la canasta básica alimentaria -tablas de INCAP-), con lo cual se estaría indicando la necesidad de ingresos adicionales en un hogar de jornaleros para poder cubrir satisfactoriamente esos requerimientos.

Las políticas que por tanto se efectúen en el área productiva, comercial y social deben ser conscientes de este gran sector poblacional que supera los 10 millones de habitantes en el área Centroamericana. Con el conocimiento de sus características reales, su nivel de precariedad y sus oportunidades, sus intereses deben ser priorizados.

Prioridad, familias productoras en extrema pobreza 

  1. La prioridad de una política para mejorar la situación de los productores de granos básicos debería dirigirse a ese amplio segmento de proPrograma Especial para la Seguridad Alimentaria–PESA Unidad Regional de Asistencia Técnica–RUTA 33 ductores de granos básicos centroamericanos (más del 30%, según tabla 20; y que incluso alcanza el 60% en Honduras y el 35% en Nicaragua y Panamá), que no logran cubrir con sus ingresos monetarios y no monetarios, los gastos mínimos de alimentación de sus hogares. 
  2. Estos grupos pueden, de manera aproximada, localizarse en concentraciones geográficas (en algunos casos en departamentos enteros de los respectivos países, en otros casos en municipios), asociadas a grados de pobreza prevalecientes, densidades de población rural y niveles de desnutrición crónica infantil medidos por los Censos de Talla, número y tamaño medio de las explotaciones y mapas de uso del suelo que regularmente se disponen en los países. En definitiva, desde el punto de vista de la operatividad de una política pública práctica, se requiere algún criterio de diferenciación geográficamente determinado, que permita a las agencias ejecutantes actuar en el terreno. Esto puede completarse con censos específicos de posibles beneficiarios, levantados por las propias agencias.
  3. Las políticas públicas favorables al mejoramiento de la situación productiva de pequeños productores de granos básicos (centradas en este documento en el énfasis de su capacidad de producir alimentos para el consumo inmediato) debe partir de “pisos” mínimos del contenido de las acciones que podrían desarrollarse, y de posibles “techos” máximos de cambios en el acceso a activos productivos.

Un “piso” de políticas hacia estratos actualmente en extrema pobreza, pero que son productores de granos básicos, debería incluir líneas de acción que puedan ser ejecutadas por un conjunto de agentes públicos, ONG, agencias de cooperación, etc. Presupone, sin embargo, un marco de mediano plazo de políticas integrales de desarrollo rural, que abarque a los gobiernos centrales, municipales y estructuras locales de participación de los pobladores, y que permita la coordinación de las distintas agencias. Esa líneas podrían ser:

Mejoramiento de las semillas de granos básicos: Tanto por la vía de la diseminación de mejores variedades “nativas”, por selecciones realizadas de manera artesanal por los productores en sus comunidades, haciendo intercambios con otros grupos similares, o como por la posible introducción de variedades “mejoradas” importadas, con las ventajas (resultados más rápidos) y desventajas ( dependencia futura de la compra de las semillas, posibles efectos sobre otros cultivos o la salud humana, etc.). 

Lo que se busca es mejorar los rendimientos por unidad de superficie, dado que una de las principales limitantes de este estrato es la extensión de tierra que controlan. En la medida de los recursos disponibles, cabría facilitar la diseminación de fertilizantes químicos. Hay que tener presente que el rendimiento promedio de maíz en los años 2000 para el conjunto de Centroamérica es de 28 quintales por manzana (alrededor de 1.800 kilos por ha ó 1,8 toneladas por ha; mientras que la media de las Américas para el año 2007 es cercana a las siete toneladas por ha; y la de Estados Unidos, cercana a 9.5 toneladas métricas por ha, según datos del FAOSTAT).

Patio agrícola: Mejoramiento de la actividad de economía de patio en torno a la vivienda de las familias, alrededor de cultivos o especies animales sobre la base de áreas reducidas (hortalizas, frutas, árboles frutales, plátanos, animales menores), dependiendo de las circunstancias de los distintos tipos de hogares involucrados. 

La versión extrema de esta línea de acción es el cultivo de plantas en llantas viejas de vehículos, macetas, cajones, etc. Existen experiencias, unas más cercanas a las tradiciones indígenas y otras más “modernas” que comprueban que los hogares, por la vía del patio mejorado, pueden mejorar su dieta (más carne y vegetales más diversificados) e incluso pueden vender algo en los mercados locales, aunque la comercialización no debería ser la motivación primaria de estas economías de patio.

El fortalecimiento de los patios (particularmente, mejoramiento de los animales menores) puede requerir, en algunos casos, de la provisión de transferencias condicionadas por parte de las agencias participantes. Esto posibilitaría ampliar la cantidad y la calidad de estos animales menores (fundamentalmente aves) para mejorar sustantivamente la alimentación familiar. Debería incluirse, además dentro del apoyo, semillas para sembrar algunos cultivos (que ocupen espacios reducidos); destinados exclusivamente a la alimentación de los animales adicionales, para evitar conflictos entre los alimentos destinados al consumo humano y el dirigido a estos animales menores.

Agua: Un complemento tecnológico para esta Pequeños productores de granos básicos 34 en América Central actividad, que puede beneficiar al bienestar de la familia, es el contar con un mejor acceso al agua que permita hacer riego complementario, particularmente durante la época de escasez de lluvia. Puede abarcar distintas opciones, desde cosecha de agua en distintos tipos de recipientes, hasta el mini riego mediante bombas de mecates (manuales) que permiten extraer agua, u otras modalidades según zonas geográficas. 

Estabilización de los asentamientos humanos: Por cierto, el mejoramiento de la economía de patio con árboles frutales, el cercar el área para evitar la entrada de animales propios o ajenos y el esfuerzo de instalar pozos para extraer agua, presupone cierta estabilidad en el asentamiento de las familias sobre el espacio trabajado. No es factible en hogares que se encuentran en una situación de inestabilidad de tenencia sobre el área del patio considerada. Esta estabilización presupone apoyo de las alcaldías y de dependencias de los gobiernos centrales para legalizar muchos asentamientos actualmente precarios; o sea, de los pequeños terrenos donde se ubican las viviendas.

Salud y educación: De igual modo, se supone el impulso de capacitaciones complementarias sobre salud y nutrición humana. Acciones sobre las escuelas donde concurren los niños de los hogares, los centros de salud donde se atiende a las mujeres embarazadas, incentivos para que los niños concurran a las escuelas y, entre otras cosas, se les enseñe sobre las ventajas prácticas de mejorar la alimentación y no depender exclusivamente de los granos básicos en la dieta familiar, como es el caso de los grupos campesinos, fundamentalmente de los más alejados de las tradiciones indígenas.

Acceso a la tierra y pequeños productores de granos básicos

En América Central la superficie de pastos representa, de manera aproximada, un poco más del 70% de la superficie agropecuaria trabajada, mientras que los granos básicos representan el 16%, los cultivos tradicionales de exportación el 9%, y los otros cultivos, que incluyen frutas y hortalizas entre otros, suman el 5% restante (según datos del FAOSTAT).

La expansión ganadera fue importante en los años sesenta, en el marco de la llamada “conexión hamburguesa”; sin embargo, en las últimas décadas las exportaciones de carne vacuna se redujeron significativamente (con la excepción de Nicaragua), y se ha producido un vuelco hacia la ganadería de producción de leche. El hato actual, para el promedio 2005-07, según FAOSTAT, es de aproximadamente 13 millones de cabezas, lo cual significa que, en promedio, existe una relación de 0,92 ha por cabeza de ganado vacuno.

El hato ganadero ha tenido un crecimiento bajo entre fines de los años setenta del siglo pasado y el presente, al pasar de 10.7 a 13 millones. En el mismo período, la población rural estuvo cerca a duplicarse al pasar de un poco menos de 13 millones de habitantes a una estimación para 2010 cercana a 21.6 millones, con el consiguiente crecimiento de la densidad de población rural.

 

Tabla 28 Centroamérica: Superficie trabajada según rubros principales, 2005-06

 

Tabla 29 Centroamérica: Proporción, número y densidad de habitantes rurales (1960-2015)


Fuente: FAOSTAT y cálculos propios.

 


Fuente: CEPAL / México y cálculos propios.

 

En las próximas décadas, si bien disminuirá la proporción de población rural, debido al proceso generalizado de urbanización, en términos absolutos Programa Especial para la Seguridad Alimentaria–PESA Unidad Regional de Asistencia Técnica–RUTA 35 la población rural y por consiguiente la densidad rural, se habrá incrementado. Cabe tener en cuenta, que esta densidad efectiva podrá ser aún mayor debido a que partes importantes del territorio se amplían permanentemente hacia actividades urbanas, turísticas o son afectadas por condiciones cada vez más recurrentes de sequía que las hacen menos aptas para actividades agrícolas.

En consecuencia, un debate serio sobre posibles cambios en el uso del suelo agropecuario en América Central se encuentra a la orden del día, alrededor de una posible disminución de las áreas destinadas actualmente a la ganadería extensiva y su posible uso para actividades agrícolas más intensivas. La magnitud de las áreas involucradas habla sobre este tema, casi 12 millones de ha en praderas de pastos y menos de 3 millones de ha dedicadas a granos básicos.

Habría que pensar, al mismo tiempo, en un mejoramiento de la productividad ganadera que permita reducir una porción de su área para actividades de granos básicos. De ninguna manera se trataría de cifras dramáticas, que habría que precisar en cada caso, pero podría ser una contribución importante en tres dimensiones básicas:

Implicaciones generales para los distintos tipos de estructuras agrarias 

A continuación se elaboran, de manera general, algunos criterios a tener en cuenta en el apoyo a la producción de alimentos básicos por parte de productores que se encuentran en condición de extrema pobreza: 

Zonas de cultivos extensivos de mediana y gran escala de agro-exportación (café, caña, banano, palma africana). 

En estas zonas de fincas medianas y grandes los campesinos en extrema pobreza son generalmente trabajadores asalariados permanentes o temporales que pueden tener, en muchos casos, pequeñas parcelas reducidas de granos básicos. El mejoramiento de esas pequeñas parcelas con mejores rendimientos puede generar más granos para los hogares. El complemento con patios mejorados puede mejorar la dieta familiar. 

Zonas secas 

Estas zonas tradicionalmente padecen de problemas de sequía que pueden destruir las cosechas de granos básicos, situación que se agudiza por el cambio climático. El patio mejorado con acceso a mini riego, bombas de mecate (sencillas impulsadas manualmente) puede producir vegetales para el autoconsumo y alimentar a los animales menores. El agua adicional puede mejorar el consumo humano. 

Zonas de frontera agrícola 

Por lo general, el acceso a la tierra es de mayor dimensión, aunque pueden ser suelos de menor calidad productiva y alta fragilidad. La cantidad de maíz producida puede generalmente cubrir las necesidades familiares. Se requieren mejores formas de conservación de los granos para disminuir pérdidas post cosechas. Se trata de impulsar manejos menos depredadores del medio ambiente (particularmente del bosque) y apoyar que se complemente más con la cría de animales menores (aves, cerdos) para que parte de los granos excedentes se destinen a estos animales, que pueden mejorar el autoconsumo o salir para la venta a los mercados cercanos.

Por la presión demográfica, muchos campesinos de zonas del Pacífico o de las regiones centrales de Honduras, Guatemala y Nicaragua, se siguen trasladando a la frontera agrícola en zonas del Norte y del Oriente de esos países, por tanto debe considerarse el apoyo a estos estratos de productores

Zonas ganaderas

La ganadería vacuna se desarrolla en buena medida sobre formas extensivas que abarcan cerca del 70% de la superficie agropecuaria trabajada en la región. En las últimas décadas, la carga animal por unidad de superficie es baja y no ha mejorado en el Pequeños productores de granos básicos 36 en América Central conjunto de la región. Ceder parte de la superficie de pastos a actividades como granos básicos de pequeños productores puede ser una alternativa que habría que considerar. 

Implicaciones en relación con otros estratos productores de granos básicos

Como lo indica la tabla 27, la producción de granos básicos por habitante actual es inferior a la que se alcanzaba varias décadas atrás. Uno de los grandes cambios es que en el pasado, con la excepción del trigo, el resto de los granos que se consumían se cultivaba en el Istmo. En la actualidad un destacado porcentaje de los granos básicos consumidos proceden del exterior. Esto indica que hoy la competencia de los productores internos comerciales se hace en buena medida con la producción importada.

De modo que la ampliación de la producción interna de los granos (maíz amarillo y arroz) basada principalmente en productores de tipo comercial (y de aquellos pequeños productores hoy de subsistencia que podrían dar el salto y vincularse a los mercados), tendría que tener algún tipo de política hacia los productos importados (protección arancelaria, o no arancelaria, particularmente observando a la región como una unidad). De lograrse cierto consenso en ese aspecto podría potenciarse la producción comercial de granos, debido a que la demanda interna se amplía permanentemente por el incremento de la población urbana y al hecho de que el consumo de granos per cápita sigue siendo elevado y no disminuye por los procesos de traslado de la población del campo a la ciudad o por otros cambios del proceso general de modernización. Cabe recordar que el promedio de cereales que se consumen en América Central era de 148 kilos anuales por habitante en 1961; mientras que para 2003 alcanzaba los 161 kilos (según datos disponibles basados en FAOSTAT). 

» Ir a Tabla de contenidos

Fuentes Utilizadas

Honduras

Guatemala

Nicaragua

Panamá

Costa Rica

Otras

» Ir a Tabla de contenidos

Créditos

FAO-RUTA 2010

Producido por:

Autor:

Eduardo Baumeister

Revisión Técnica:

Edición y Revisión:

Colaboración:

Fotografía:

» Ir a Tabla de contenidos

Bg